Es una costumbre bien conocida por todos los aficionados a la blogosfera que, en los blogs de videojuegos, en determinadas épocas del año los escritores de los mismos ponen pequeños "diarios de vacaciones", en los cuales hablan de los juegos que han jugado y les han impactado a lo largo de sus vacaciones, siendo este tipo de escritos especialmente comunes en verano.
Yo, debido a mi situación laboral poco estable (pero para como está el patio, nada despreciable), y a las peculiaridades de mi profesión (por si os quedaba alguna duda, soy enfermero) fechas como la navidad, la semana santa y el verano tienen poco sentido (siendo estas tres fechas los periodos en los cuales tengo muchisimo más trabajo que en todo el resto del año); por lo tanto tiene muy poco sentido que me ponga a hacer un diario de ese estilo ahora. Pero eso no significa en cambio que en esas fechas juegue menos, en absoluto, en algunos casos juego incluso más, debido a que a veces en mi trabajo hay grandes lapsus de tiempo (desplazamientos, turnos de noche) en los que estoy sin hacer gran cosa y los aprovecho para adelantar cosas, leer o simplemente jugar un rato, sobre todo a emuladores, administrandome pura ludocaína retroamorosa para hacer el trabajo un poco más ameno y llevadero, ayudandome también en más de una ocasión a decidir otro juego a analizar.
Asi que aprovechando que mi contrato actual se acerca a su término, procedo a comentaros una selección de 5 videojuegos que han sido los que más me han amenizado el mismo, bienvenidos a la primera entrega de está bitácora llamada "La Ludocaína del Pinchaculos".





